Los Latidos De Un Corazón (LUNA/DRACO) (TWO-SHOT)

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Los Latidos De Un Corazón (LUNA/DRACO) (TWO-SHOT)

Mensaje  M@Ri@n@ el Miér Jul 30, 2008 10:48 pm

Olaaa!! Me presento, soy Mariana Gonzalez (pueden decirme Mariana Iero X3) Y quiero poner este corto SHOT. Se supone que es un ONE-SHOT pero digamos que salio un poquito largo asi que Maria (Very Happy) Me recomendó que lo hiciera en dos partes X9.
Así que esta historia es prescisamente de Luna-Draco una pareja rara que amoo lol! hehe
Y pz no hay magia, no hay spoilers ni la considero HOT, y antes de que todo esto los desilusione y cierren la ventana o le den click a "Atrás" les pido que por favor lo lean ^__^ hehe.
Ya lo eh subido en otros foros y al parecer ah gustado, me gustaria ver un resultado parecido por aqui... aunque me conformo con que no lo repudien XD.
Todos los personajes pertenecen a J.K Rowling.



*-[LoS lAtIdOs De Un CoRaZÓn]-*

Desde que lo supo parecía como si el tiempo transcurriera más rápido, y eso era lo único que no quería. Parecía ser que no había pasado ni dos días desde que había dejado el colegio, cuando en realidad habían pasado casi seis años. Daría lo que fuera para volver a esos días junto con sus amigos, cuando todo parecía tan sencillo y podía tener horas y horas de ociosa diversión sin preocuparse pues sabía que a ese día le precedería otro, y otro, y otro, sin embargo...
Se removió como estaba, sentada en su cama, inusualmente incómoda. Miró su reloj ¿Cuanto más iba a tardar?. Como si quisieran responderle a esa pregunta, se escuchó que tocaban a la puerta.
-Pasa... –dijo Luna sin vacilar aunque se sentía muy nerviosa ¿cómo se lo diría?
La puerta se abrió y un muchacho rubio asomó la cabeza. Al ver a Luna, sonrió muy contentó, entró a la habitación y cerró la puerta detrás de sí.
-¿Cómo estas? Que gusto, hace ya una semana que no te veía –se sentó a su lado y le tomó las manos-. Fue la semana más larga de toda mi vida...
Le dio un corto beso y Luna le sonrió. Draco se percató, aún así, que en su sonrisa había algo extraño, como si le costara hacerlo.
-¿Te pasa algo?
-Bueno... –vaciló Luna- pensaba decírtelo... pero no ahora, quiero pasar un rato contigo, porque como tú dijiste, ah sido una semana sin vernos y te eh echado mucho de menos.
-¿Qué es lo que quieres decirme? –preguntó Draco repentinamente serio-. ¿Qué ocurre? ¿Pasó algo malo? ¿Te hicieron los análisis que me dijiste?
-Shhhhh... –le calló Luna con una pequeña sonrisa-. No arruines el momento, ya te lo diré después.
Draco parecía a punto de replicar pero ella lo besó dulcemente y el muchacho le correspondió. Lentamente, sus besos se convirtieron en unos mucho más apasionados, y Luna, a pesar de haberse negado la primera vez que ocurrió algo similar, ahora se dejó llevar por las caricias de su novio hasta que ambos se hallaron despojándose de sus ropas.
La lujuriosa escena plasmada de romance, se estaba llevando a cabo en la habitación de la casa de Luna. Últimamente desde la muerte de su padre, ella se había sentido muy triste, por lo que las frecuentes visitas de Draco, su antiguo compañero de colegio, y después de trabajo, la habían animado mucho. Sin embargo, fuera de presiones y sin gente curiosa, los dos habían descubierto una forma de ser en el otro que jamás habían imaginado. Llevaban meses saliendo a escondidas, sin contarle nada a sus amigos ya que no encontraban el porqué de hacerlo. Esa semana sin embargo, Draco había tenido mucho trabajo y no había podido ir a verla, por lo que tampoco pudo acompañarla cuando fue al doctor ya que había sentido ciertos malestares en el pecho, cosa que ya no le había gustado a Draco.
A pesar de la preocupación que la acometía, Luna se entregó completamente a ese muchacho rubio y seductor que tanto amaba, y Draco, aunque confundido y deseoso de saber que era lo que ella quería decirle, no hizo esperar a su querida Luna ni un segundo.

Mientras amanecía despacio, Draco se despertó. Las imágenes de la noche anterior le hicieron sonreír, giró la cabeza en busca de su hermosa rubia, y sin embargo, ella no estaba en la habitación.
Se levantó y vistió despacio, preguntándose el motivo de que ella no hubiera amanecido a su lado. Salió de la habitación, cruzó el pasillo, bajó las escaleras y se dirigió a la cocina. La estancia era pequeña y bonita, y Luna se hallaba sentada a la mesa de espaldas a Draco, con una bata y pantuflas y la cabeza agachada por un poco. Revisaba unos papeles que venían en un fólder y no se percató de la llegada del rubio.
Draco sonrió y se dispuso a saludarla y sentarse a su lado, pero se detuvo al ver que ella escondía la cara entre sus manos y sollozaba. Instantáneamente alarmado, Draco avanzó hacia ella con pasos rápidos.
-Luna ¿Qué pasa?
Ella dio un respingo y trató de guardar apresuradamente los papeles que había estado leyendo dentro de el fólder, pero Draco se los retiró rápidamente.
-¿Qué es esto?
-Nada, son cosas mías, devuélvemelas por favor –balbuceó ella tratando de alcanzar el fólder.
-Haber Luna, explícame ya que ocurre –exigió el chico impaciente-. Me llamas diciéndome que tienes que hablar conmigo urgentemente, y cuando llego no haces más que decir que quieres pasártela conmigo... ahora te encuentro llorando y con estos papeles que... –miró el fólder, cuyas hojas estaban peligrando con salirse. Tenía un sello oficial del hospital de la ciudad-. ¿Qué es esto? –repitió-. ¿Es de los análisis?
-Escúchame Draco –dijo ella entre nerviosa y con ganas de llorar se nuevo-. Dame ese fólder, es en serio.
-¿Porqué no quieres que lo abra? –insistió el chico con mirada acusadora-. ¿Será que no quieres que sepa que está pasando?
Luna bajó la vista resignada. Suspiró y se sentó a la mesa, puso un codo sobre ésta y recargo la frente en su mano.
-Ábrelo entonces, pero no me digas nada –musitó ella mientras sus ojos se anegaban de lágrimas de nuevo.
Draco, más asustado que antes, abrió el fólder. En la primera página había una foto de Luna con toda su información personal, pero en la siguiente un gran letrero decía “Análisis Cardiológico”. Leyó rápidamente el procedimiento del análisis y llegó a una parte que decía “...se le ah localizado cáncer en el corazón, requiere transplante inmediato” y un poco después “Tiempo estimado de vida: dos semanas”.
Draco bajó el fólder con los ojos muy abiertos y sin saber que decir. Miró a Luna, ella estaba llorando de nuevo. Miró alternativamente a la chica y al fólder y luego dejó caer este último mientras espetaba.
-¿¡Porqué demonios no me lo dijiste al instante!? –Luna se encogió un poco sin dejar de sollozar-. ¡Sabes que tienes el tiempo contado para conseguir un maldito transplante y tú...!
Pero se calló. No entendía porqué venía a él esa irreverente furia, respiró entrecortadamente mientras sentía un nudo en su garganta y la furia iba siendo reemplazada por algo mucho peor: el miedo. Trató de controlar su voz y se acercó a Luna que no emitía sonido pero temblaba a causa de sus mudos sollozos.
-Luna... –dijo Draco en voz baja-. Perdóname pero... ¿Porqué no me lo dijiste antes? –se arrodilló a su lado para quedar casi a su altura-. ¿Porqué no me dijiste?
-No quería preocuparte antes de tiempo –sollozó ella-. Me eh dado cuenta de lo valiosa que es la vida, y solo hasta que supe que voy a...
-¡No vas a morir! –exclamó Draco con el nudo en su garganta más presente que nunca-. ¿Qué no ves? Solo necesitas un transplante y...
-Esa clase de operaciones cuestan millones Draco –Draco no sabía que era lo que más le asustaba, el escucharla decirlo con esa voz apagada que amenazaba con irse en cualquier momento, o que pareciera que ya lo había aceptado-. No tengo el dinero...
-¡Pero yo sí! –dijo él a la desesperada-. Pagaré ese maldito transplante, no voy a dejar que mueras.
-En todo caso –musitó ella aún con tono de resignación-, será casi imposible encontrar un donante... la gente no llega a vender su corazón a los hospitales solo porque les da un flechazo de buena fe...
-¡Voy a conseguirte a un donante, tiene que aparecer uno! –aseguró Draco apretando la mano de Luna, dando énfasis a sus apasionadas palabras-. ¡Así tenga que darle la vuelta al mundo para hallarlo o matar a alguien si es necesario!
-¡Draco! –se alarmó Luna mirándolo con cara de horror.
-Ya te lo eh dicho –dijo irguiéndose-. Empiezo ahora mismo.
-P-pero...
No hubo momento de replicar, Draco ya había salido de la cocina apresuradamente. Luna se quedó en silencio unos momentos y luego, se recostó en la mesa, sin poder evitar sollozar de nuevo.

Pasó una semana, y Draco no se pasó por casa de Luna en ese tiempo. Ella no había tenido el valor de ir a buscarlo además de que ni sabía donde estaba. Sus amigos estaban al tanto de lo que pasaba y habían querido ir a verla, pero ella había fingido no estar en casa, no podría soportar ver el dolor en las caras de la gente que tanto amaba.
Ese Lunes, se hallaba en el jardín, sentada en una banca, mirando como el sol teñía el cielo de hermosos colores dorado y carmesí mientras se comenzaba a esconder.
Escuchó ruido a un lado y giró la cabeza. Draco había aparecido. Tenía cara de estar agotado pero al verla le sonrió muy contento, ella no dijo nada, sentía como si el joven fuera una alucinación. Él caminó hacia ella y se sentó en la banca a su lado. Luna siguió sin hablar, solo dirigió su vista hacia el frente, hacia donde se escondía el sol. Pasaron un minuto en silencio y luego despegó los labios.
-No encontraste nada... ¿cierto? –su voz no sonaba a reproche o un lamento, de echo, ella sonreía, con la vista fija en ese atardecer.
-Quisiera haberlo echo... –aseguró Draco en voz baja-. Perdóname...
-Aunque la operación pudiera realizarse, es casi imposible encontrar un donante... y más sabiendo que no soy la única que requiere un transplante, hay una larga fila de gente moribunda que desea ese corazón... y yo no soy lo suficientemente cruel para arrebatárselo a quien lo necesite.
Draco sintió una punzada de dolor que no tenía nada que ver con el físico. Le sorprendía tanto la bondad de Luna, que hasta le molestó el echo de que planeara morir para que otro viviera.
-No me eh rendido –aseguró Draco-. Juro que te voy a conseguir ese transplante.
Luna no dijo nada. Permanecieron otro rato en silencio, observando como el sol continuaba ocultándose.
-Me encanta esta clase de espectáculos... –musitó ella-. El sol se va... y sabes que siempre volverá a salir, y se volverá a esconder... una y otra vez... me pregunto que pasaría si algún día, no volviera a salir... si simplemente desapareciera... –Draco la miró por el rabillo de el ojo-. La gente vive segura de que amanecerá al día siguiente... pero... ¿cómo sabemos que al día siguiente no ocurrirá algo y tal vez ni siquiera lleguemos a ver el sol salir de nuevo? Nadie lo piensa así... es muy triste ¿sabes? Solo la gente que como yo, tiene el tiempo contado, aprecia realmente la vida –Draco sentía de nuevo ese nudo en la garganta. Fijó de nuevo su vista en el atardecer.
>>La gente no goza lo que tiene... sus familias, la comida, la risa, el agua... lo que tal vez solo sea un vaso de agua para muchos, ahora se ah convertido en gloria para mis labios... la disfruto cuanto puedo porque se que a donde voy no podré beber más agua... quisiera que todo el mundo hiciera eso... que viviera cada día de su vida, como si al siguiente no fuera a vivir... así tendrían una vida plena y feliz...
Draco escuchó sus palabras sin poder decirle nada. Le perforaban como una daga cada sílaba que ella pronunciaba, porque lo hacía con una nostálgica tristeza, que invitaría hasta la persona más necia a reflexionar, y a la más ruda a llorar. Entonces, Draco la miró y se sobresaltó al ver que una lágrima caía por su mejilla, sin embargo ella sonreía.
-Quisiera tener al menos más tiempo... –susurró ella con los ojos entrecerrados. El sol casi se ocultaba-. Quisiera poder decirle tantas cosas a tanta gente.... hacer tantas cosas que nunca hice... pero ya es muy tarde, supongo...
-Luna...
-¿Me harías un favor Draco? –inquirió ella mirándolo sonriente aunque la perlada lágrima brillaba en su mejilla-. ¿Podrías hacer eso? ¿Disfrutar de tu vida tanto como debí hacerlo yo? Ese sería mi consuelo... –volvió a mirar el atardecer.
-Luna, tu no...
-Siempre supe que tendría que irme... –continuó ella. Su sonrisa vaciló y sus ojos volvieron a anegarse de lágrimas mientras componía una cara de total tristeza. Al hablar, su voz sonó quebrada-. Pero jamás creí que lo haría tan pronto... hay tanto que quisiera hacer... –más lágrimas cayeron de sus ojos mientras ella continuaba hablando con esa voz que amenazaba con romperse en cualquier momento-. Supongo que aunque diga que lo eh aceptado.. muy en el fondo... tengo miedo... –esto último lo dijo muy bajo, como si el nudo de su garganta no le hubiera permitido continuar. Miró a Draco, y esta vez realmente lloraba. Habló en voz alta pero tan llorosa y tan asustada que cualquier persona que la hubiera escuchado, se le habría partido el corazón-. Tengo mucho miedo, Draco... no... no quiero morir...
Cerró los ojos con fuerza y sollozó. Draco no lo soportaba más. La abrazó con fuerza, sin poder articular palabra porque el nudo de su garganta amenazaba con ahogarlo mientras sentía sus ojos escocer. Luna también lo abrazó, o más bien se aferró a él, como si temiera que en cualquier momento dejaría ese mundo para siempre. Recargó su cara en el pecho de él y lloro amargamente, como nunca lo había echo. Draco sentía un dolor indescriptible, aún peor que una daga directa en el corazón, lo sabía, sabía el miedo recorría a su amada, y lo que más lo enfurecía era que esta vez el no podría calmar sus miedos ni disipar sus lágrimas, porque esta vez, no le encontraba un remedio a sus pesares.
Poco a poco la noche se los tragó, y aunque los dos se percataron de ello, no se movieron, la noche cálida de junio embargó el lugar, y lo único que Draco hizo en ese tiempo fue abrazarla y acariciarle el cabello, dándole de vez en cuando, un tímido beso en la frente. Luna había dejado de llorar aunque de vez en cuando otra lágrima cruzaba su pálida mejilla o un ligero sollozo la hacía estremecerse. Se sentía tan triste, pero tan feliz al mismo tiempo, definitivamente no quería morir, pero la sola presencia de la persona que más quería en el mundo, la hacía sentirse más reconfortada.


¿Q tal? ¿No esta demasiado mal? XD hehe Pondré la continuación luego, gracias por leer Smile
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Re: Los Latidos De Un Corazón (LUNA/DRACO) (TWO-SHOT)

Mensaje  Tukie. el Jue Jul 31, 2008 12:22 am

Yo quiero que lo sigas!!!!!

Es una pareja muy rara pero tiene su encatan y no hay muchos fics de ellos que se diga
Bueno Mariana pon la continuacion pronto!!!
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Re: Los Latidos De Un Corazón (LUNA/DRACO) (TWO-SHOT)

Mensaje  Angie. el Jue Jul 31, 2008 6:26 pm

O_O

Me ha encantado (L) Amo esta pareja =)

Me gusta como escribes, siguelo prontooo!!! xD

¡besos!

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Part. 2

Mensaje  M@Ri@n@ el Jue Jul 31, 2008 10:52 pm

Buenooo pues olaa!
Gracias por sus comentarios Smile
Ahora dejo la segunda y ultima parte de este TWO-SHOT XD



Part.2

Pasaron unos cuantos días, y la salud de Luna empeoró. Tuvieron que internarla en el hospital y ahí, Draco ya no le hacía tantas visitas. Sus amigos insistían, cuando la visitaban, que había estado demasiado abrumado y pensativo y seguramente no había contado con el tiempo para ir a verla, (ellos continuaban sin sospechar de su relación, pero creían que Luna y Draco eran muy buenos amigos). Sin embargo, Luna había comenzado a sentir un dejo de abandono.
Fue un día entre jueves o viernes, que una enfermera entró cuando el doctor la visitaba y le anunció que un joven había traído dinero para el transplante y que él mismo decía haber encontrado un donante. La gratitud y la felicidad que sintió Luna hacia Draco era inmensa, si no fuera porque no podía ni moverse, abría ido en su busca para abrazarlo y besarlo agradecida.
Lo siguiente consistió en que prepararon todo para la operación, la llevaron a un quirófano y después de ponerle una máscara con gas para dormir, todo comenzó a apagarse a su alrededor. Le pareció que antes de hacerlo, el Doctor parecía alarmado cuando la enfermera le notificó algo, pero Luna ya no pudo saber más.
Cuando despertó, estaba en la cama de su habitación del hospital. Estaba rodeada de gente que parecía apesumbrada y algunos lloraban. Le habían llevado flores y globos deseándole una rápida recuperación. Sintió un ligero dolor en el pecho, y al llevarse la mano descubrió unos vendajes sobre el lugar operado, el nuevo y sano corazón latía con una intensidad inaudita, y parecía que quisiera ponerse a trabajar a todo lo que daba para mostrar lo saludable que estaba.
-Tengo sed... –susurró Luna con voz ronca. Aún estaba un poco sedada, pero sus amigos la escucharon y pegaron un salto.
-¡Luna!
-¡Ya se despertó!
-¿Cómo estas?
-¡Que felicidad!
-¡Esperen, no la aturdan! –exclamó alguien-. Creo que ah tenido suficiente por un día.
Luna no distinguía a la gente ni sus voces, pero recibió gustosa un vaso de agua. Solo unos momentos después de beberla, la dejó a un lado y se volvió a dormir.

Al despertar de nuevo (seguramente esa misma noche) se halló con que Ginny estaba dormida en una silla a su lado, y todo estaba oscuro.
-¿Ginny? –dijo ella en voz baja. La pelirroja se sobresaltó al instante.
-¡Luna! –exclamó sonriente-. Los demás tuvieron que irse por su trabajo pero como tenía el día libre quise quedarme... ¿cómo te sientes?
-Bien, supongo –respondió enderezándose-. Me duele un poco la herida, pero nada más.
-Qué gusto me da oír eso –le dijo Ginny muy alegre-. Estas bien y eso es lo único que importa.
-Y todo gracias a Draco... –Luna sonrió-. El pagó la operación y consiguió un donante... uhm... ¿dónde está?
-No lo sé... No lo vi en el día, llegamos después de que él nos llamara y nos dijera que iban a operarte, pero no lo encontramos en el hospital, supongo que habrá tenido que irse y quería que te acompañáramos.
Luna se acomodó en las almohadas un tanto desilusionada. Habría preferido ver a Draco y darle las gracias por todo...
-Mira, gente que no ah podido venir te ah enviado cosas –le dijo Ginny mostrándole la mesita a lado de la cama donde estaba lleno de regalos-. Dulces, chocolates, tarjetas, y algunas cosas están envueltas por lo que no sé que sean...
Ginny encendió la luz y comenzó a pasarle los paquetes a Luna. Había un suéter de la señora Weasley, pequeños pastelitos de Hagrid, una bufanda de Neville, y muchas tarjetas con buenos deseos de compañeros del trabajo y amigos. Pero al fondo, había un paquetito del tamaño de un teléfono celular, envuelto en papel negro y con una cinta roja.
Cuando Ginny se la dio, Luna divisó unas letras en una pequeña etiqueta “Para Luna, que te mejores... Draco”. Sonrió sin poder evitarlo. Abrió el paquete y encontró dos cosas: primero, una pulcera de plata realmente preciosa, con pequeños dijes de diamantes brillantes en forma de estrellas y un colgante en forma de corazón.
-¡Dios, está precioso! Debió salir carísimo... –observó Ginny conmocionada. Luna se la dio para que la observara mientras sacaba lo otro.
Era una hoja doblada varias veces. Cuando ella la desdobló se halló con una extensa carta.

“Querida Luna:

Quisiera poder expresarte todo lo que quisiera en esta carta, pero me temo que este papel no sería suficiente, ni lo sería un libro entero, por lo que lamento ser tan breve.
A lo largo de esta semana y media, cientos de miedos y dudas me acometieron. No quería que te ocurriera nada, y me puse en el desesperado intento de encontrar un donante. Te tranquilizara saber, que no necesité asesinar a nadie aunque bien lo pude haber echo. Hace unos días me abriste tu corazón en esa banca de tu jardín y te permitiste llorar como yo jamás te había visto, y eso fue sin duda, lo que me insitó a seguir buscando el donante.
No importa que te moleste lo que hice, solo te pido que no entristezcas, además, ya no tiene remedio, porque estoy a cinco minutos de realizar lo que llevo planteándome desde hace varios días. Así es, le eh rogado a un doctor del hospital que me extrajera el corazón y te lo transplantara. Sin duda se negó, pero le advertí que si él no me aplicaba una inyección letal yo mismo planeaba pegarme un tiro para que usaran mi corazón. Así pues, le pediré a una enfermera que deje esto en tu cuarto, pues, si dios quiere, saldrás bien librada de todo esto.
No me importa tener que morir en realidad, tú misma dijiste que no eras lo suficientemente egoísta para evitar que una persona que necesitara el transplante lo recibiera en lugar de ti. Tu bondad sin duda me sorprendió y me hizo sentir culpable al ver lo egoísta que yo estaba siendo. Tu tienes unas ganas de vivir que difícilmente podría tener otra persona, lo único que yo hice fue darte una segunda oportunidad.
Te pido que no llores ni te lamentes, porque te juro que nunca voy a dejarte, sin importar que mi cuerpo se descomponga y que mi alma halla dejado este mundo, mi corazón siempre estará en ti, latiendo tanto como latería si yo viviera.
Te amo
Draco Lucius Malfoy

Las lágrimas corrían por las mejillas de Luna que se cubrió el lugar donde tenía la herida de la operación con una temblorosa mano.
-¿Luna? ¿Qué tienes? ¿Qué te pasa? –dijo Ginny muy preocupada-. Estas muy pálida... ¿Porqué lloras?
Ella ahogó un grito y se puso a llorar sobresaltando a su pelirroja amiga que se levantó de la silla rápidamente. La carta quedó tendida sobre el regazo de Luna, con varias lágrimas derramadas sobre ella, emborronando las letras de la persona que había amado más que a nadie.

Llevaba un delantal puesto y trabajaba arduamente en la cocina, quería esmerarse, hoy era su cumpleaños. La pulcera de dijes de diamante tintineaba con el movimiento que su mano hacía al mezclar la maza en el tazón. Continuó con su trabajo y después de colocarlo en una bandeja, lo metió al horno.
Después de pasado el tiempo requerido, lo sacó con sus guantes puestos y lo colocó sobre la mesa. Lo decoró con increíble fervor y al final, un delicioso pastel de betún de chocolate quedó terminado. Lo colocó en medio de la mesa y retirándose la redecilla que liberó su rubio cabello, quitándose los guantes y limpiándose el sudor de la frente con el dorso exclamó:
-¡Draco, baja por favor!
Luna fue a acomodar las cosas en su lugar. Se quitó el delantal, colgándolo en una silla y esperó. Unos momentos después, una cabellera rubia y su dueño aparecieron en el umbral.
-¿Me llamabas?
-Ven aquí, precioso bribón –le sonrió Luna abriendo los brazos-. ¡Feliz cumpleaños!
Él sonrió radiante y corrió a abrazarla. Luna le dio un beso en la frente.
-Con que ¿Diez años no? ¡Ya estas muy viejo!
-¿Cómo que viejo mamá? –se rió el niño.
-Sí, ya me vas a alcanzar -bromeó su madre sentándose a la mesa. Colocó diez velitas y las encendió cuidadosamente con los cerillos.
-Falta mucho para que te alcance –observó el niño.
-¿Llamas vieja a tu madre? –preguntó ella fingiendo ofenderse.
-Claro que no...
-Bueno, pillo, ya me vengaré después –le guiñó un ojo-. Sopla las velas.
Miró con una nostálgica sonrisa al niño, que contento sopló las velas. Era una réplica en miniatura de su padre. Luna le acarició cariñosamente la cabeza y se puso a partir el pastel, le dio un pedazo muy grande a él, y ella se sirvió otro más pequeño.
-Mamá –dijo entonces Draco-. ¿A mi papá le gustaba su cumpleaños tanto como a mí?
Luna se quedó con el tenedor a medio camino de su boca. Su semblante amenazó con flaquear, pero se mantuvo firme, se comió su pedazo de pastel y controlando el tono de su voz le contestó con calma:
-Claro, a todos nos gustan los cumpleaños.
-A ti también ¿verdad?
-Por supuesto.
-¿Y te daban muchos regalos, cuando eras niña? –la insistencia del pequeño casi la hizo reír.
-A veces. Yo no tenía tíos y padrinos consentidores que me colmaran de regalos como a ti –dijo ella sonriendo, Draco se rió.
-¿Cuál ah sido tu regalo favorito, de cumpleaños o de lo que sea...? –preguntó entonces.
Luna tardó un rato en contestar, pero Draco insaciable, trató de adivinar:
-¿Es esa pulcera que nunca te quitas?
Luna miró la pulcera. Sintió un nudo en su garganta, pero volvió a dominarse.
-No –contestó sencillamente.
-Pero es lo que eh visto que más valoras de todas las cosas que tienes –observó Draco contrariado.
-Te equivocas, hay tres cosas que valoro mucho más... y tanto esas tres cosas como esta pulcera me las dio tu padre.
Draco se quedó viendo como su madre dejaba vagar la vista melancólicamente. Divisó como un brillo sospechoso aparecía en sus ojos y temiendo haber metido la pata habló apresuradamente.
-¿Qué es eso que te dio, que es lo que más valoras?
Luna pareció entrar en sí. Miró a su hijo unos instantes y le dedicó una sonrisa.
-Tú, por supuesto.
Draco no supo que contestar a eso, solo sonrió. Luna sabía lo siguiente que preguntaría, y cuando él iba a abrir la boca le contestó:
-Lo segundo que más valoro... es mi vida... porque aunque mi madre fue quien me la dio principalmente... Draco hizo que la conservara... –su hijo no pareció comprender esas palabras, pero realmente ella no esperaba que lo hiciera-. Y su tercer regalo... es algo que llevaré conmigo toda la vida, ni siquiera me despegaré de él un segundo... y no es la pulcera, como ya te dije... es algo que me permite saber, que siempre está cerca... y nunca se irá...
Draco estaba sin duda perplejo, pero Luna, pensando en sus propios asuntos se llevó una mano al corazón. Miró por la ventana, divisando un atardecer muy parecido a la que una vez compartió con Draco en la banca de su jardín y no pudo hacer más que susurrar:
-Gracias...


Y aqui se termina, ojala que les halla gustado!
Me despido!
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Re: Los Latidos De Un Corazón (LUNA/DRACO) (TWO-SHOT)

Mensaje  Yellow. el Dom Ago 10, 2008 4:16 pm

Marianaa!
Waka!! Un two de Draco&Luna O.O
Me va mas tu clásico "Dos meses de locura" *baba*
Pero no dudes que me lo leeré *-*
Editaré el post cuando me lo lea, ahora tengo que irme a comer xD
Besos! =)
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Re: Los Latidos De Un Corazón (LUNA/DRACO) (TWO-SHOT)

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