"NO SOLO RECUERDOS" (DM&HG)<<ONE-SHOT>>

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Mensaje  *Amy_Night* el Vie Ene 23, 2009 11:45 pm

Olaaaah^^

Aquí les dejo el primer one-shot publicado
por mí en este foro...

Espero que les guste. Es Dramione, como ya deben saber,
pero es diferente a las demás historias, no el típico amor no correspondido
ni cirunstancias extrañas. No, es... bueno! leanlo y lo sabrán mejor que yo.



Besitos^_^



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NO SOLO RECUERDOS




Mi memoria es burda y tosca. Existen sensaciones que me hacen recordar viejos tiempos; cosas del pasado que ya no quiero recordar. Los momentos venideros son mejores que los pasados, y aunque tengo buenos recuerdos no siempre los guardo en mi memoria como para contarlos. Aunque siempre fui buena alumna e inteligente siento que esa inteligencia se borra con el tiempo para ser reemplazada por vagos recuerdos; como fantasmas.

Miro por la ventana en busca de que algo emocionante suceda… la verdad es que jamás pensé que terminaría en este lugar luego de tantos hermosos planes que había hecho con mi vida. Si, tengo vida, aunque muchos no lo consideren así. Me valgo tan solo de sentimientos solitarios anónimos; nadie sabe lo que pienso ni lo que vivo… sólo se que si no hago algo pronto me moriré en este basurero al cuál la gran mayoría trata como “oficina”.

Dejo de mirar por la ventana recordando inconscientemente que las ventanas son falsas, hechas y provocadas de un hechizo aparentando la realidad. Eso es lo que hace el ministerio de la Magia ahora; aparentar una falsa realidad a quienes lo componen; y yo soy una de esas almas que se quedaron por trabajo aquí, y para siempre.

Los papeles sobre mi escritorio me agotan. Busco Currículums de gente desconocida. Ese es mi trabajo. Busco gente para trabajar dentro del ministerio; encargada de los empleos. La verdad ya no me acuerdo como terminé aquí… es que, en realidad si me acuerdo, pero había decidido tratar de olvidar el pasado, luego de lo ocurrido.

Al terminar Hogwarts me separé de mis amigos, quería irme a Irlanda, a estudiar sobre los horrcruxes. Mi vida estaba recién comenzando; tenía una larga vida por delante y nadie me iba a impedir que hiciera realidad mi sueño; nadie.

Llegué allá en traslador con un grupo de jóvenes a la gran universidad. El lugar era maravilloso, todos querían entrar primero. Las áreas verdes eran increíbles. Quería dedicar mi vida al estudio y al trabajo, nunca se me pasó por la cabeza el descaro de casarme y olvidarme de una vida llena y plena de autosuficiencia en los estudios, eso era lo que pensaba la Hermione de antes; una mente llena de perturbadoras ideas y triunfos por todos lados y un pergamino con nueve EXTASIS. Me sentía iluminada por un ángel, sabía a lo que había venido por mi propia cuenta, hasta que él apareció.

Bajé del cielo a la triste realidad en un abrir y cerrar de ojos. No, no podía ser, estaba viendo cosas…

Me miró de reojo. Lo noté… y con ello notó mi fantasmagórica presencia. Y lo peor de todo era que yo estaba sola. Si Harry no se hubiera propuesto estudiar para Auror de seguro estaría aquí, conmigo; estudiar sobre los horrcruxes era su segunda opción. Pero fue llamado de inmediato debido a su popularidad. En cambio mi popularidad solo llamaba a los problemas… y más aún con quién me acababa de encontrar.

Sacudió el platinado cabello dispuesto a llamar la atención de algo… más bien alguien. Miré hacia otro lado, no quería que notara que me había sorprendido de sobremanera verlo aquí… no podía ser tan grande la coincidencia. En seguida me volteé y apreté los ojos para no verlo. Sentía el destello gris de sus ojos clavados en mi nuca. Deseaba que me ignorara, pero era difícil ignorar a tu enemigo, a la persona que más me había hecho sufrir en Hogwarts… la persona que más había odiado durante toda mi vida… la persona que estropeó todos mis sueños… Draco Malfoy.

No podía ser que esas dos palabras se transformasen en mi pesadilla. Malfoy había logrado entrar al concurso de la Universidad a través de convenios entre el Ministerio de la Magia y su padre. Luego de la caída de Voldemort Lucius había vuelto a fingirlo todo, que sólo había sido parte del maleficio Imperio… bueno, supongo que una buena cantidad de oro también había contribuido al ambicioso poder del ministro de magia Rufus Scrimgeour.

-¡Bienvenidos Estudiantes!

Las palabras del rector de la universidad me sacaron del ensimismamiento y me llevaron a sacar a Malfoy y su padre fuera del alcance de mis pensamientos.

Luego de un pequeño discurso nos avecinamos a la entrado, un lugar hermoso y enorme de por cierto. Los estudiantes entraban de a uno, en dónde les revisaban su equipaje y su identificación.

Rápidamente me hice un espacio en una fila hacia adentro. Me dolían las manos con aquel bolso en las manos, lo había cargado durante todo el día. Cuando por fin lo pude dejar en el suelo, un vuelco enorme sacudió mi corazón con violencia al escuchar mi nombre al frente.

-¡Hermione Granger!

Pasé al frente con más velocidad de la debida. Me paré frente a una bruja (al parecer la secretaria) que iba tomando notas a los estudiantes.

Su rostro pasó de una gentil sonrisa a una inexpresiva mirada y luego a un adusto gesto. Me asusté. ¿Qué pasaba ahora?

-Señorita Granger –dijo la mujer con inquisitiva mirada-, me temo que usted no podrá tomar el curso –mi corazón en ese momento se paralizó.

-Pero… ¿por qué? -pregunté desesperada por la impresión… no podía ser, mi sueño frustrado...

-Usted tiene una querella en contra de usted de parte del señor Lucius Malfoy –dijo la secretaria y mi sangre se acercó cada vez más a mi cerebro… creo que no podía ser peor… MALFOY ME ARREBATABA MI REPUTACIÓN, MI FELICIDAD Y AHORA MI SUEÑO???!!!-. La querella dice que está incondicionada de estudios debido a un maleficio cruciatus lanzado al Sr. Lucius Malfoy el día 19 de agosto del presente año…

No seguí escuchando, no quería y no podía… claro que había sido verdad… tenía toda la razón que le había lanzado un maleficio cruciatus al padre de Malfoy por intentar matarme… mi vida estaba en juego… fue la fecha en la que murió Voldemort, en la gran guerra…

Corrí hacia las afueras sin ni siquiera buscar mis cosas. Tenía el alma destrozada, mis sueños rotos y un sentimiento de venganza afloraba de mi piel como nunca lo había sentido… no podía ser que sintiera tanto odio hacia una sola persona… quería llorar, pero no podía, la presión en mi pecho por el odio y la desesperación me lo impedían… no sabía si morir o vivir…

Salí de allí corriendo. Alcancé el lugar adecuado para aparecerme y me quedé ahí esperando, sumida en mis pensamientos. Malfoy algún día me las va a pagar muy caro, cueste lo que cueste… Y apenas me había formulado aquella oración divisé a lo lejos una figura acercándose a mí. Su rubio cabello brillaba con la tenue luz del sol de la mañana. Caminaba de manera desigual por el prado. Nuestras miradas se cruzaron distraídamente… pero no quería mirarlo. Estaba segura de que si lo había no dudaría en sacar la varita y matarlo… “Rompiste mi sueño”, murmuré en voz baja con mis puños tan apretados que me lastimaba con las uñas. Pero él no escuchó, y en ese momento supe que se dirigía a mí, por que me miraba con satisfacción.

Jamás lo había visto sonreír… pero yo sé que ese gesto era lo más acercado a una sonrisa que jamás tendría Draco Malfoy. Su rostro se debía a mi sufrimiento; y ahí supe que él lo había planeado todo desde el principio. Estaba consciente de que mi rostro irradiaba odio… estaba segura, pues Malfoy se acercó lo suficiente para que mi mano no alcanzara la altura de su puntiaguda naríz.

-Gracias, Granger –dijo con una mirada insulsa y llena de autoridad-, ahora gracias a ti podré estudiar lo que siempre me ha gustado… gracias por dejarme el puesto…

Pero no le dejé terminar su gratificante frase de triunfo. Había agarrado mi varita tan rápidamente que no se había dado cuenta. La empuñé y con todas mis fuerzas lancé el primer maleficio que se me vino a la mente. Estaba dispuesta a causarle el mayor daño posible… aunque sabía que ya nada saciaría mi sed de venganza como hacerle saber a Malfoy que el siempre había sido un fracasado con dinero y un padre influyente.

-Te odio –fueron las últimas palabras que pronuncié antes de aparecerme lejos de allí.

Lo último que alcancé a ver antes de desaparecer fue a Malfoy retorciéndose de dolor tomándose el rostro con ambas manos en el suelo gritando… esa imagen jamás se me borró de la mente, hasta los días de hoy… habría hecho en ese momento lo que sea para olvidarme el momento en que definitivamente mis sueños se perdieron…

Luego de eso encontré trabajo aquí, en el ministerio gracias a Harry. Él es un excelente amigo, de vez en cuando nos visitamos, al igual que con Ron, que seguramente debe estar con Charles en Rumania, estudiando Dragones.

Pero mi vida no tiene novedades ni lujos… vivo sola en un departamento muggle y mi vida es deprimente…

Para distraer aquellos pensamientos de mi mente busco los archivos que dejé pendiente ayer en la noche. Había muchos pergaminos, pero tenía que buscar uno que me dejaron que revisara… estaba segura de que estaba por aquí…

Y de pronto me acordé que lo había dejado sobre la mesita de la entrada. Miré hacia esa dirección y el sobre cerrado esperaba allí para ser abierto. Me dirigí hacia allí con rapidez pensando en todo aquel trabajo monótono que me esperaba para la tarde. Cogí el sobre casi sin darle importancia, lo desenrollé y miré el interior con despreocupación… hasta que leí el nombre del remitente.


. Nombre: Draco Malfoy
Edad: 25 años
Estado civil: Soltero
Busco: Empleo en Control y Regulación de Escobas Voladoras………..

El resto del pergamino lo omití, no quise seguir leyendo. Era extraño volver a encontrarse con ese nombre años después, cuando suponía que ya no tenía recuerdos, y los que quedaban los había enterrado en el baúl más lejano dentro de mi mente.

De pronto alguien tocó la puerta de mi oficina. Naturalmente grité un acostumbrado “pase!” típico de mí. No alcancé a mirar al recién llegado hasta terminar de leer el currículum de Malfoy, el cuál decía que el curso de horrcruxes no era apto para él y tuvo que abandonarlo. Me reía para sí hasta que crucé la mirada fuera del escritorio.

Allí estaba observándome. Su mirada fría no había cambiado nada. Me sorprendí a mi misma que mi corazón no se halla sobresaltado lo más mínimo con el recién llegado. Pero no fue su súbita llegada lo que me llamó la atención, sino que fue la enorme marca que tenía en el rostro; una quemadura que atravesaba oblicuamente su mejilla izquierda y que brillaba con intensidad.

Lo miré inquisitivamente preguntando pícaramente con la mirada qué se le ofrecía. Malfoy me miró con astucia y dijo:

-Supongo que te llegó mi currículum.

Demoré un tanto en responder para disfrutar la expresión de su rostro de inferioridad. Ahora me sentía superior a él. Mi autosuficiencia lo hacía necesitarme.

-Si, aquí tengo su currículum –le dije con una sonrisa que él no esquivó-, pero decirle que lamentablemente no cumple con los requisitos necesarios para el cargo, ya que no ha terminado una carrera profesional decente para su desempeño en este Ministerio.

Aquellas palabras le dolieron a Malfoy. Lo noté en su mirada. Se había caído al suelo su aire de suficiencia y había rodado hasta mí para que yo la recogiera y la usara en su contra.

No pude evitar sonreírle, y por primera vez en mi vida le vi que él asomaba una sonrisa. Pero ésta no era de venganza; era de franqueza y estuve casi al borde del colapso cuando vi que los músculos de su cara lograron formar aquel gesto.

-Está bien, Granger –dijo con calma, sin borrar la sonrisa de su rostro-, me temo y me duele decir que tienes razón, y me parece que estamos a mano.

Y sin previo aviso alargó su mano para que yo la estrechase. Me sentí diferente, más madura. Alargué mi mano y se la estreché con decisión. Su mano estaba cálida y suave… Jamás había conocido ese lado de la persona que yo odiaba más que a nadie en el mundo.

-Adiós, Granger –dijo como despedida y abrió la puerta para largarse a través de ella, pero antes de salir continuó-. Lamento las molestias. Si nos hubiésemos conocido en circunstancias diferentes y en épocas diferentes ten por seguro de que no me odiarías –lo dijo con decisión y un nudo se me hizo en la garganta ¿Qué estaba diciendo?-. Si algún día me vez y no me reconoces; solo fuimos dos extraños que un día se encontraron juntos en un lugar.

Se despidió con un ademán de su mano.

-Adiós… –dije yo perpleja. Malfoy cerró la puerta-,… Draco.







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